La aventura de viajar desde Salento a Medellín
- Zule
- 7 ago 2019
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 9 jun 2020
A las 7 de la mañana, ya estuvimos en la Terminal, con la esperanza que hubiera lugar en el bus que salía directo a Medellín, y así fué. El micro era de tamaño mediano, pero a decir verdad, era tan cómodo como un avión, con tapizados nuevos y pantallas de entretenimiento en cada butaca, luz y aire acondicionado individual, baño, realmente nos sorprendió gratamente.
El viaje fué toda una aventura, el recorrido fué todo por montañas, subía, bajada, curvas y contracurvas. El paisaje fue infinitamente verde y bello, con plantaciones de café y plátanos, ganado bovino y caprino, decenas de casitas por las montañas, algunas como colgadas al borde del abismo. A mitad de camino se hizo una parada técnica para almorzar y estirar las piernas.
Pasamos por todos los climas, sol, lluvia, de pronto entramos en neblina, estábamos tan alto que eran nubes, pero permitían ver por donde se transitaba y el resto de los vehículos. A todo esto, a pesar de ir a una velocidad un poquito alta, duró 9 horas el viaje.
Finalmente llegamos a la ciudad de Medellín, que cuenta con dos terminales de bus, la Norte y la Sur, nosotros llegamos a esta última que quedaba pegada a uno de los dos aeropuertos que tiene la ciudad, el aeropuerto Olaya Herrera que opera principalmente con vuelos domésticos a diferencia del aeropuerto Internacional José María Córdova, que la mayoría son vuelos internacionales y el mismo se encuentra ubicado a 30 km del centro de la ciudad.
Lo más conveniente para trasladarse de los aeropuertos o terminales de buses al hotel son los taxis o Uber.
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